Según datos públicos del Banco Central y organismos de control, al 2025 más del 85% de la población adulta ya tiene algún vínculo con el sistema financiero, lo que demuestra la enorme responsabilidad que tienen las instituciones y también los propios usuarios.
En este contexto, hablar de derechos, obligaciones y atención al cliente no es solo un tema legal y financiero, sino profundamente humano. La mayoría de las personas espera algo sencillo pero esencial: ser bien atendidas, recibir información clara y sentir que su dinero está seguro. Estudios regionales y globales como los de ZipDo Education Reports (una plataforma integral que ofrece informes basados en datos sobre educación y carreras profesionales), basados en la experiencia del cliente en servicios financieros muestran que, en promedio, 7 de cada 10 usuarios valoran la atención como “buena o aceptable”, pero también reflejan que el principal motivo de molestia sigue siendo la falta de claridad en la información o respuestas tardías frente a reclamos.