Tarjeta de crédito ¿esclavitud o libertad financiera?
El valor de adeudamiento de las tarjetas de crédito en Ecuador supera los $21.891 millones hasta 2023 y más del 50% de los tarjetahabientes poseen entre dos y cinco tarjetas.
Llega fin de mes y para Juan es la misma historia: su sueldo nuevamente no alcanza. Entre el mínimo de sus dos tarjetas de crédito, el alquiler de su departamento, el dinero que debe separar para su alimentación, el plan del teléfono, la pensión de su tecnológico, y la comida de su gato, los números no le dan. Y eso que está soltero. No entiende como hay gente que logra sobrevivir el mes pagando dos colegiaturas a la vez y con los sueldos de este país. Está cansado, busca soluciones, pero la liquidez (es decir el suelto para el diario) es algo imposible. Y por eso, otra vez, en cuanto paga el mínimo, la deuda sube incluso el doble.
En Ecuador, existen más de 4 millones de tarjetas de crédito activas con alto nivel de uso y consumo y con una fuerte penetración en usuarios de entre los 26 y 45 años. Según datos de la Asobanca reportados a finales de 2025, el valor de adeudamiento de estas tarjetas supera los $21.891 millones hasta 2023 y más del 50% de los tarjetahabientes poseen entre dos y cinco tarjetas de crédito, sin embargo, solo 3 de cada 10 ecuatorianos tienen acceso a crédito, según la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) ¿Qué significa esto para el ciudadano promedio?
Licorerías, diversión, pasajes de avión y hoteles son los nuevos nichos reportados según la Superintendencia de Bancos, en los que el ecuatoriano se deja el crédito sin reconocer su capacidad de endeudamiento.
Ecuador registró más de un millón de procesos judiciales por deudas (entre enero de 2023 y noviembre de 2025) según cifras del Consejo de la Judicatura. Sucede que el consumo para poder pagar gastos del día a día y la utilización del diferido para adquisición de productos y servicios de corta duración y compras de supermercado ha aumentado en un 46%. Actualmente, 6 de cada 10 ecuatorianos necesitan endeudarse para poder vivir y 3 de cada 10 personas con crédito tienen una calificación mala o pésima en el buró. Y, aunque el ecuatoriano es un sujeto con buen carácter de pago, endeudarse para ir a cenar, ir al cine o con proyección a que ‘las cosas van a mejorar’ es un grave error, puesto que quien se embarca con deudas con el ‘bendito’ plástico debe hacer con base en los ingresos actuales para poder realmente pagar con tranquilidad.
No es un secreto que el ecuatoriano difiere hasta el pan semanal, y entre las causas encontramos – por ejemplo – la pérdida de empleo y la informalidad, eso en cuanto a la generación del dinero sumado a otros agravantes como las enfermedades catastróficas, la inseguridad, paros, entre otros que pueden complicar más aún la situación de quienes están encargados de llevar el dinero a casa. Obviamente esto sumado a la poca cultura y educación financiera existente genera un verdadero problema. También, no se puede obviar que existe una corresponsabilidad directa entre el acreedor para colocar correctamente el crédito y el deudor de utilizarlo con responsabilidad. Los bancos entregan entonces a diestra y siniestra tarjetas y luego está el boom de los que no pueden pagar. En el primer semestre de 2023, los hombres registraron 1,89 millones de tarjetas activas, mientras que las mujeres contaban con 1,69 millones.
Paradójicamente, el ecuatoriano también está viviendo a punta del crédito, el llamado gasto experiencial, un tipo de consumo que prioriza el ocio con accesos a servicios que van desde la hotelería hasta el entretenimiento local gastando miles de dólares con los que aún no cuenta (es decir en tarjeta) y privilegiando emociones y bienestar por sobre la acumulación de bienes. Licorerías, diversión, pasajes de avión y hoteles son los nuevos nichos reportados según la Superintendencia de Bancos, en los que el ecuatoriano se deja el crédito sin reconocer su capacidad de endeudamiento.
Nada de esto es malo. Es importante entender que los riesgos de este producto financiero llegan cuando no se tiene prudencia con su uso, ni previa planificación con sus gastos. Para evitar de alguna forma un trágico final (estrés, falta de pago, ansiedad, entre otras terribles sensaciones y consecuencias) es necesario aplicar ciertas tácticas para ordenar las finanzas y tomar el control de nuestro uso y abuso de la temible tarjeta de crédito.
Consejos y preguntas necesarias para evitar el riesgo de tener una tarjeta de crédito
- Analice todo su historial de deuda
- ¿Cuánto es el monto total de su deuda? (tarjetas y otros créditos)
- ¿Cuál es la tasa de interés, el plazo de pago y el pago mínimo mensual de cada deuda?
- Construya o revise su presupuesto mensual
- ¿Cuáles son los gastos fundamentales y los superficiales?
- ¿Puede redirigir el dinero a otros pagos financieros?
- Trace una estrategia para el pago de sus deudas
- ¿Le es posible pagar el mínimo de todas para no caer en mora?
- ¿Le es posible pagar toda la tarjeta con menos saldo para avanzar a la siguiente?
- ¿Le es posible unificar sus deudas y cancelarlas todas?
- Genero ingresos adicionales al del sueldo oficial
- ¿Tiene tiempo para generar un trabajo remoto?
- ¿Está dispuesto a guardar ese dinero para pagar las deudas actuales?
